Como hoy no recuerdo nada de lo que soñé ayer, voy a llenar hueco contando uno de hace unos meses.
Estoy en la calle con M. veo que está discutiendo con un señor mayor que no sé por qué pero me da mucha penita. M. se pasa un montón con el pobre hombre y lo deja llorando en medio de la calle. Yo voy tras él y lo agarro por la camisa con todas mis fuerzas para increparle por comportarse como un cabrón.
Me despierto con el grito de susto del pobre M. al que casi le rompo el pijama con el pellizco que le acabo de meter.
Decido hacerme la dormida. Se me escapa una risilla.
jueves, 15 de febrero de 2007
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